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05/11/2025


Fuerza para vivir

Ion Vélez | Técnico de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

En un mundo cada vez más dominado por la tecnología y la inteligencia artificial, cuidar y humanizar la vida se convierte en una necesidad esencial. En Fundación San Jerónimo creemos que cuidar no es solo atender, sino acompañar, comprender y crear lazos reales con las personas en el momento vital en que se encuentran, muy ligados al Modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP).

Cuidar es trabajar para los demás, desde el respeto y la empatía, con la convicción de que cada gesto cuenta. Cada palabra amable, cada sonrisa compartida o cada mano tendida construye un entorno donde las personas se sientan acompañadas, útiles y con propósito.

Para nuestro equipo, cuidar es tratar de que las personas que viven y acuden a San Jeronimo estén en las mejores condiciones para afrontar cada día. Para ello, a nivel físico le damos mucha importancia al valor de la fuerza como componente imprescindible para la autonomía personal.

Es por eso por lo que hemos implantado un programa de fuerza. Pero, ¿para qué sirve la fuerza? Es una de las preguntas que surgieron en una de nuestras primeras reuniones.

Podría parecer una cuestión sencilla, pero encierra una verdad profunda: la fuerza es movimiento, y el movimiento es vida. Desde levantar una cuchara para llevársela a la boca hasta incorporarse de la cama o dar un paseo por los llanos, todo movimiento nace de la fuerza muscular. Por eso, hemos desarrollado un programa de fuerza específico para mejorar la calidad de vida de las personas, adaptado a sus capacidades, necesidades y preferencias.

Cada sesión de entrenamiento tiene un objetivo claro: que cada gesto cotidiano requiera un poco menos de esfuerzo. Cuando el cuerpo se fortalece, la autonomía aumenta, y con ella, la confianza, la energía y las ganas de seguir haciendo cosas.

Porque moverse no es solo ejercitar el cuerpo; es reír, compartir, jugar, conversar… Es lanzar una pelota, jugar una partida de cartas, pasear en compañía bajo el sol o disfrutar de un rato de soledad a la sombra de un platanero.

Como profesionales, creemos que la fuerza también tiene un componente emocional. Por ello, tratamos de crear espacios con vida, humor y energía donde la ganas de ejercitar el cuerpo salga de cada individuo, participando de manera activa en las sesiones. La vitalidad se contagia, y los espacios con vida inspiran movimiento, alegría y bienestar. Por eso, tratamos de fomentar un ambiente lleno de energía positiva, humor y entusiasmo, donde las personas mayores se sientan parte activa de una comunidad que los valora.

Humanizar es cuidar. Cuidar es dar fuerza para generar movimiento. Y la fuerza… es vida.